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Rompamos juntos las barreras de empleabilidad de los Jóvenes Talento Verde

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En el Día Internacional de la Juventud nos dimos a la tarea de analizar los indicadores del mercado laboral juvenil a nivel nacional, poniendo especial atención en el último trimestre del presente año (abril – junio 2020), en donde el porcentaje de participación fue del 47,9%, lo cual representó una disminución con respecto al mismo periodo en el 2019, en el que se reportó un 55,8%. Adicionalmente, la tasa de ocupación para la población joven entre los 14 y 28 años se registra en un 33,7% en contraste con 46,2% en 2019, lo cual claramente muestra cómo disminuyó para 2020 (DANE, 2020).

Las cifras evidencian las falencias que aún existen en el mercado laboral en Colombia para responder a la población joven y esto valida su percepción de que “ser joven” es una barrera para gestionar su empleabilidad.

Lamentablemente, hay otra variable que entra en juego al evaluar este segmento de la población. Ser mujer joven, supone una barrera adicional para acceder a un empleo, pues la tasa de desempleo para estas a agosto de 2020 se ubicó en 36,5%, comparado con 24,5% de los hombres jóvenes (DANE, 2020).

Entre abril y junio de 2020, el total de los jóvenes inscritos en nuestra plataforma en busca de un empleo verde fue del 92,5% del total de la población inscrita en este periodo, de los cuales el 70,3% son mujeres jóvenes y el 29,7% son hombres jóvenes. Esto nos muestra más allá de la crisis social que vivimos por la COVID-19, que los hombres y especialmente las mujeres de esta población buscan más oportunidades de emplearse en el mercado laboral verde, en gran parte porque su participación global en el mercado laboral es más baja y muy posiblemente, porque además tienen una mayor consciencia ambiental y quieren ocupar cargos en organizaciones con propósito.

Desde Talento Verde seguimos comprometidos con la promoción de trabajo decente e inclusivo que permita la protección y preservación del medio ambiente. Confiamos en que más jóvenes y en general toda la población vulnerable tenga una mayor participación en el mercado laboral verde, donde se garantice la justicia e igualdad, no solo de oportunidades y garantías, sino también de género y donde los empleadores tomen cada vez más consciencia y responsabilidad sobre su rol en la inclusión laboral y hoy en su día, de los jóvenes talento verde.

¿Qué haces tú para cambiar esta realidad?

Hacemos un llamado especial a los empleadores verdes en Colombia, para que rompamos juntos las barreras de empleabilidad con un enfoque en el cierre de brechas laborales para nuestra población y talento joven, invitando a que haya una mayor consciencia de su parte a la hora de gestionar, reportar y publicar sus vacantes, y en todos los pasos que den es sus procesos de reclutamiento y selección de talento.

Referencias:

https://www.dane.gov.co/index.php/estadisticas-por-tema/mercado-laboral/mercado-laboral-de-la-juventud

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Encuentro virtual: “La crisis como oportunidad para fomentar empleos verdes”

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La crisis económica, social y sanitaria derivada de la COVID 19, sumada a la crisis climática, nos ha llevado a pensar en una posible reactivación económica verde. En la crisis de 2008 se hizo este mismo planteamiento y vemos cómo la degradación en el medio ambiente nos muestra que, hasta hoy no se habían sumado suficientes voluntades para que se diera un verdadero crecimiento verde (Lea también: ” Los empleos verdes son de nuevo una esperanza en tiempos de crisis”).

Si la apuesta por la reactivación económica se hace pensando en la sostenibilidad, el potencial de generación de  Empleos Verdes será aún mayor, tanto a escala urbana como rural, en sectores tradicionales y sectores emergentes, y con ello, también vienen altos retornos ambientales y sociales como: un medio ambiente saludable, inclusión laboral, reducción de las desigualdades, reducción de la pobreza, garantías de los medios de vida de la población más vulnerable y reducción significativa de las tasas de desempleo.

En Talento Verde reunimos a 4 representantes de organizaciones que hoy emplean verde en Colombia para discutir las oportunidades que este escenario nos presenta para fomentar los Empleos Verdes, un espacio con múltiples reflexiones que nos permiten ver con esperanza el futuro.

Agradecimiento especial a todos nuestros panelistas:

 

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Los empleos verdes son de nuevo una esperanza en tiempos de crisis

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El concepto de empleo verde nace en una época con desafíos sociales importantes y se refuerza con la crisis económica de 2008

En septiembre de 2008, el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA),  la Organización Internacional del Trabajo (OIT),  la Organización Internacional de Empleadores (OIE) y la Confederación Sindical Internacional (CSI), con la intención de abordar las cuestiones apremiantes por las que pasaba el mundo, dieron paso al concepto de empleo verde como una esperanza de la humanidad para poder hacer frente a dos de los desafíos más determinantes del siglo XXI, i) un desafío social principalmente causado por la pobreza y el desempleo y ii) la degradación ambiental y su empeoramiento por el cambio climático. (PNUMA, 2008)

Un mes más tarde, vino la recesión económica con la crisis bursátil mundial, lo cual dejó presiones inflacionarias, déficits fiscales y millones de desempleados en el mundo, esto hizo que el tema de empleos verdes cobrara mayor relevancia en un escenario post-crisis.

En 2019 se estableció lo que hoy se conoce como el “Nuevo acuerdo verde global” o “Global Green New Deal”, el cual fue liderado por una comisión del PNUMA  y en donde se evaluó si las respuestas que se iban a dar a la crisis estimularían realmente una economía sostenible post-recesión para el mediano y largo plazo, o si quizás era importante  invertir en la construcción de esa sostenibilidad futura y de la misma manera estimular el crecimiento económico, el empleo y la lucha contra la pobreza (PNUMA, 2009).

Más tarde, 34 países firmaran una Declaración sobre Crecimiento Verde en la que manifestaron que fortalecerían sus capacidades para trabajar en estrategias de crecimiento verde, con las que pudieran responder a la crisis, reconociendo que el respeto y la protección del medio ambiente y el crecimiento económico pueden ir de la mano, de manera que a su vez puedan preservarse los recursos para las generaciones futuras (OCDE, 2011).

Era claro que hacer inversiones verdes y orientarse a una transición verde tendría un efecto  muy positivo  en el empleo en el largo plazo, sin embargo, sería cada vez más necesario vincular a los mercados laborales para que los trabajadores pudieran participar de una nueva economía verde, de allí que promover los empleos verdes se volviera prioridad.

¿La historia se repite tras 12 años de la última gran crisis?

Parece increíble que 12 años después, estemos viviendo mundialmente  otra crisis económica, hoy causada por la COVID-19 y la cual podría convertirse según el Fondo Monetario Internacional en la peor desde hace 90 años. Tuvimos tiempo para hacer las cosas diferente, para impulsar una verdadera transición verde, pero el deterioro en el medio ambiente es cada vez más notorio.

Aunque el panorama luce desalentador, tal como ocurrió en 2008, una recuperación económica verde sigue siendo una de las mejores y más importantes apuestas de los gobiernos del mundo y detrás de la pandemia y sus terribles efectos a nivel social y económico, viene una problemática de la cual no podemos seguir siendo ajenos, la crisis climática.

¿Valdrá la pena seguir asumiendo una posición reactiva? ¿tendrían nuestros gobiernos y nuestras sociedades la capacidad de responder a una nueva crisis producto de eventos climáticos recurrentes que suponen daños mayores para garantizar nuestros medios de vida?

No es momento para seguir dilatando los compromisos internacionales de la Agenda a 2030, la recuperación esta vez debe ser diferente y más si con ello se podrá garantizar nuevas formas y oportunidades de empleo decente, pero esto requerirá de líderes políticos con ímpetu, que prioricen los sectores verdes y permitan a partir de normativas y políticas públicas dar mayor certidumbre a las inversiones para que prospere una economía verde, ademas son necesarios líderes organizacionales que hagan apuestas contundentes en contra el cambio climático y la degradación del medio ambiente.

Los empleos verdes nos dan una esperanza en medio de la incertidumbre de la crisis por la COVID-19

Si hay intención de los gobiernos del mundo en hacer una reactivación económica verde, estaremos dando un gran paso hacia la generación de nuevos empleos verdes, que pueden desarrollarse en muchos sectores económicos tanto a escala urbana como rural. Hay evidencia de cómo toda la fuerza laboral, desde los trabajadores que desempeñan actividades operativas hasta los más especializados tiene oportunidad de emplearse en un mercado laboral que responde a las presiones cada vez mayores sobre protección y preservación del medio ambiente.

La experiencia muestra la importante contribución que hacen los empleos verdes a un crecimiento económico bajo en emisiones en países en desarrollo ( de los más afectados por la actual crisis), al reducir la pobreza y mejorar los niveles de vida de la población, además promueven la inclusión laboral de personas en condición de vulnerabilidad.

Avanzar hacia un crecimiento verde generará millones de empleos en el mundo, pero también puede haber pérdidas de empleos ocasionadas principalmente por la desaparición de algunas actividades de los sectores tradicionales, por lo que es imperativo que a la par que se promueven los empleos verdes para superar la crisis, también se gestione una transición justa para todos, con políticas públicas coherentes y el fomento del diálogo social.

Lo que debemos superar si queremos que los empleo verdes respondan realmente a la recuperación económica que necesitamos

  1. Hasta ahora, la creación de empleos verdes en el mundo ha avanzado de manera más lenta que para otro tipo de empleos, lo cual frena la posibilidad de que estos contribuyan sustancialmente a la reducción del desempleo y a la inclusión laboral de la población vulnerable. Si no se priorizan, difícilmente podrá verse su gran potencial y su aporte al desarrollo sostenible.
  2. Parece una tarea imposible crear trabajo decente cuando hay un aumento de la economía informal y de la desigualdad en el mundo y recordemos que los empleos verdes no solo protegen y preservan el medio ambiente, deben ser empleos decentes.
  3. Se requiere urgentemente conocer las empresas y trabajadores que podrían afectarse por la transición a una economía verde y de aquellos que tienen que adaptar sus empleos y actividades generadoras de valor al cambio climático.
  4. Todavía están muy extendidas algunas prácticas empresariales que son insostenibles, pues en muchos casos continúan siendo más rentables en el corto plazo
  5. Las diferencias y deficiencias en términos del desarrollo de competencias de la fuerza laboral se ha convertido en un obstáculo decisivo para la prosperidad de una economía verde en países en desarrollo e incluso en grandes potencias. Sin trabajadores calificados no podrán alcanzarse fácilmente los beneficios ambientales ni los rendimientos económicos que se prevén, por lo que es importante corregir estas falencias proyectándose a las necesidades futuras.
  6. Son necesarios nuevos negocios verdes y fomentar modelos de negocio en sectores tradicionales que generen valor compartido y respondan a las necesidades actuales sobre el cambio climático y el medio ambiente.
  7. Es fundamental la voluntad política reflejada en marcos normativos estables, precios ajustados e incentivos.
  8. Por último, las decisiones conscientes de las organizaciones de adoptar prácticas más sostenibles  y el reconocimiento de las empresas de capital de riesgo de que el desarrollo bajo en carbono trae oportunidades económicas, puede fomentar la creación de más empleo verde.

 

Referencias:

  • PNUMA (2008). Empleos verdes: Hacia el trabajo decente en un mundo sostenible y con bajas emisiones de carbono
  • PNUMA (2009). Nuevo Acuerdo Verde Global Informe de Política
  • OCDE (2011). “Hacia el crecimiento verde, Un resumen para los diseñadores de Políticas”
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Reportar tus vacantes es obligación y permite democratizar las ofertas de empleo en el país

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Cuando no reportas tus vacantes ante un prestador autorizado del servicio público de empleo (SPE), no solo estás incumpliendo una normatividad, también impides la democratización de las ofertas de empleo en todo el país para que más personas puedan acceder a ellas y se empleen.
Asegúrate de que la persona encargada de tus procesos de reclutamiento y selección conozca la resolución 2605 de 2014.
Recuerda:
  1. No basta con publicar las ofertas de empleo en redes sociales y página web de la empresa.
  2. Puedes escoger un prestador público o privado del SPE. Talento Verde es el único prestador privado autorizado exclusivo de Empleos Verdes, con operación virtual a nivel nacional.
  3. Es necesario antes de publicar vacantes ante una agencia, verificar que esta esté autorizada aquí
  4. El reporte de tus vacantes es gratuito.
  5. La reglamentación aplica tanto para personas naturales como personas jurídicas y puedes consultarla aquí
  6. Puedes solicitar excepción de publicación de vacantes cuando estas cumplan con los requisitos (parágrafo 3° del artículo 13 del Decreto 2852 de 2013 y el artículo 6° de la Resolución 2605 de 2014).
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Efectos del COVID-19 en los empleos verdes

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El mercado laboral y el COVID-19

Una de las preocupaciones además de la amenaza a la salud pública que representa el COVID-19, es el efecto sobre la economía de los países y con ello, las repercusiones en el mercado laboral en general.

Para todas las empresas independientemente de su tamaño, hay impactos, algunas de ellas ya han modificado sus formas de trabajar a partir del teletrabajo, otras han cesado sus operaciones, otras han reducido los horarios laborales y en el peor de los casos, algunas han despedido a sus empleados y lamentablemente aquellos que ya tenían empleos precarios, son los primeros en estar en riesgo.

Recientemente, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) anunció que derivado de esta pandemia podrían perderse unos 25 millones de empleos en el mundo según la proyección inicial, sin embargo, ahora se habla incluso de que podría ser una cifra significativamente más alta, dados los impactos en la producción de bienes y servicios, el cambio en la demanda y en las inversiones. Todas las empresas enfrentan grandes desafíos y en principio aquellas con actividades relacionadas a la aviación, hotelería y turismo, ocio y comercio, son las más afectadas.

La OIT ha manifestado la importancia del diálogo social entre los gobiernos, empleadores y trabajadores, para lograr soluciones conjuntas que permitan el menor impacto en el mercado laboral, pues las medidas que se tomen hoy serán determinantes para evitar mayor pobreza y desigualdad, y encontrar un equilibrio social y económico para los próximos años.

La siguiente tabla muestra cuatro pilares principales para luchar contra el COVID-19 sobre la base de las normas internacionales del trabajo.

 

Pilar 1. Estimular la economía y el empleo Pilar 2. Apoyar a las empresas, el empleo y los ingresos
-Política fiscal activa
-Orientación flexible de la política monetaria
-Préstamos y ayuda financiera a sectores específicos, incluido el sector de la salud.
-Ampliar la protección social a toda la población
-Aplicar medidas de mantenimiento del empleo
-Ofrecer a las empresas ayuda financiera/fiscal y otros medios de alivio
Pilar 3. Proteger a los trabajadores en el lugar de trabajo Pilar 4. Buscar soluciones mediante el diálogo social
-Reforzar las medidas de SST
-Adaptar las modalidades de trabajo (por
ejemplo, el teletrabajo)
-Prevenir la discriminación y la exclusión
-Poner la sanidad a disposición de toda la
población
-Ampliar el recurso a una licencia remunerada
-Fortalecer la capacidad y la resiliencia de
las organizaciones de empleadores y de
trabajadores
-Fortalecer la capacidad de los gobiernos
-Fortalecer el diálogo social, la negociación colectiva y las instituciones y mecanismos de las relaciones laborales

Fuente: Observatorio de la OIT – segunda edición: El COVID-19 y el mundo del trabajo Estimaciones actualizadas y análisis (OIT, 2020)

Cambio climático y el COVID-19

Ante este escenario que nos presenta esta coyuntura mundial y toda la incertidumbre que le acompaña, los científicos no podían quedarse en silencio y varios de ellos han anotado que, esta es la apertura a una reflexión más profunda sobre las consecuencias que el cambio climático puede generar.

Manuel Pulgar-Vidal de WWF, afirmó que: “parte de lo que viene experimentando el mundo en los últimos años con presencia de nuevos virus, mutaciones, enfermedades o nuevos vectores de enfermedades en lugares donde no existían, es el resultado del aumento de la temperatura, de la pérdida de los ecosistemas y del comercio de vida silvestre para fines domésticos” (Semana Sostenible, 2020).

A pesar de que 2020 es un año determinante para la acción climática y la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la incertidumbre por lo que viene y la recesión económica en la que estamos sumidos mundialmente, hará probablemente que los gobiernos pierdan la atención sobre el Cambio Climático en los próximos meses del año, de hecho, Naciones Unidas anunció que la COP26 ha sido aplazada hasta el 2021.

La evidencia ha mostrado que después de las crisis económicas del pasado, hubo un rápido aumento de las emisiones globales de CO2 en los años posteriores, ocasionado por los bajos precios en los combustibles fósiles y también por los paquetes de incentivos destinados a promover áreas de negocio intensivas en carbono. Desafortunadamente, en este momento la situación no parece ser diferente para algunos países, Según The Economist, Canadá está preparando un rescate millonario para la industria del petróleo y el gas, y China tiene planes para incentivar la construcción y la compra de automóviles (The Economist, 2020).

Por otro lado, esta crisis en particular nos ha mostrado cómo la modificación en los comportamientos habituales en el mundo durante la cuarentena no solo ha permitido reducir las emisiones globales, las fuentes de agua están más cristalinas y algunos animales se han tomado las ciudades, demostrándonos cómo nuestros procesos cotidianos alteran el entorno de manera desfavorable y abriendo una ventana de oportunidades para hacer mejor las cosas de lo que las hemos hecho hasta ahora, pero, el efecto real que el COVID-19 tendrá sobre la acción climática, va a depender en parte del tiempo que dure la pandemia y las medidas que los gobiernos asuman para sacar de la recesión económica a los países.

Empleos Verdes y COVID-19

El COVID-19 tiene también impactos sobre la economía verde, por ejemplo, sectores como el ecoturismo o turismo de la naturaleza, el biocomercio, la construcción sostenible, entre otros, en este momento se están viendo amenazados y con esto están en vilo los empleos verdes que dependen de ellos. Es difícil pensar que esta sería la única de las tantas crisis planetarias que podríamos vivir si seguimos teniendo el mismo modelo de desarrollo económico que nos tiene hoy en esta situación. El coronavirus nos tiene que servir de evidencia para entender nuestros excesos con respecto a los límites planetarios.

El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC por sus sigas en inglés) ha advertido que el calentamiento global acelerará las emergencias por nuevos virus y debería ser un imperativo de todos los gobiernos, escuchar más a la ciencia y prepararnos para el futuro, con el fin de diseñar economías que permitan mitigar el cambio climático, las pérdidas de biodiversidad y las futuras pandemias.

Según el Foro Económico Mundial (2020), hay consideraciones importantes que los tomadores de decisiones que enfrentan hoy el reto de identificar medidas para afrontar la crisis económica deberían tener en cuenta:

  • Es un buen momento para pasar de la agricultura industrial a una regenerativa y esto podría ayudarnos a capturar carbono en el suelo a un ritmo adecuado para revertir la crisis climática. Su implementación puede generar ganancias, mejorar la resiliencia económica y ambiental, crear empleos verdes y mejorar el bienestar tanto en las comunidades rurales como urbanas.
  • Las energías renovables son más baratas que los combustibles fósiles y con la caída del petróleo, los subsidios a los combustibles fósiles podrían (o deberían) eliminarse.
  • El dinero que se destina a subsidios para los combustibles fósiles anualmente, podría ser invertido en infraestructura verde, en reforestación y en una economía más circular, compartida, regenerativa y baja en carbono.

Adicionalmente, vale la pena recordar que, según la OIT (2019), el cambio climático puede dejar pérdidas de alrededor de 80 millones de empleos en el mundo a 2030 si no hay una acción climática contundente, lo cual sumado a las cifras estimadas para el COVID-19, amenaza por completo la estabilidad del mercado laboral para los próximos años. Lo anterior, debería sumarse a las consideraciones de las políticas públicas venideras para reactivar la economía después de la pandemia. Por ejemplo, se debería incluir en el diseño de políticas fiscales, de políticas monetarias flexibles y en el apoyo financiero, a sectores que se relacionen con la acción climática, para que estos aumenten su capacidad de generar y mantener los empleos verdes.

Aunque suena viable lo anterior, en la práctica, los países en vía de desarrollo verán más limitada su capacidad para generar estímulos económicos que busquen proteger y fomentar el empleo, por lo que mantener y generar empleos verdes en estos lugares podría estar en mayor riesgo que en países desarrollados.

Una variable adicional para tener en cuenta es la capacidad con la que quedarán las empresas para generar y mantener empleos decentes después de esta crisis. Aunque uno de los objetivos de desarrollo sostenible es el trabajo decente y el crecimiento económico, un escenario como este, de tanta incertidumbre, muy posiblemente impida que dicho objetivo se cumpla, lo que supone un riesgo mayor para los empleos verdes, que más allá de estar relacionados con actividades ambientales, deben ser ante todo empleos decentes.

Así pues, el futuro de los empleos verdes a la luz de los efectos del COVID-19, dependerá en gran medida del tiempo que dure la pandemia, acompañado de adecuadas políticas que los gobiernos asuman hoy para proteger el empleo y para priorizar la acción climática, asociado al interés por diseñar una economía que respete los límites planetarios.

 

Referencias:

https://www.weforum.org/agenda/2020/03/a-green-reboot-after-the-pandemic/

https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_740920/lang–es/index.htm

https://news.un.org/es/story/2020/04/1472132

https://news.un.org/es/story/2020/04/1472142

https://www.economist.com/science-and-technology/2020/03/26/the-epidemic-provides-a-chance-to-do-good-by-the-climate

https://www.theguardian.com/environment/2020/mar/24/covid-19-economic-rescue-plans-must-be-green-say-environmentalists

https://www.ilo.org/wcmsp5/groups/public/—dgreports/–dcomm/documents/briefingnote/wcms_738753.pdf

https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/lecciones-del-coronavirus-en-tiempos-de-cambio-climatico/49296

https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_739995/lang–es/index.htm

https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_740329/lang–es/index.htm

https://www.ilo.org/global/topics/coronavirus/impacts-and-responses/WCMS_739403/lang–es/index.htm

https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_711946/lang–es/index.htm

 

 

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